Detenidos por transportar un millón de litros de combustible

La Guardia Revolucionaria de Irán llevó a cabo una operación este jueves en el Golfo Pérsico, donde confiscó dos embarcaciones petroleras extranjeras. Estas naves son acusadas de contrabando y estaban transportando cerca de un millón de litros de combustible—lo que equivale a aproximadamente 6.300 barriles. Los 15 tripulantes extranjeros que estaban a bordo ahora están bajo la custodia de las autoridades judiciales iraníes.

El general Heidar Honarian Mojarrad, quien comanda la marina de la Guardia Revolucionaria, indicó que interceptaron los petroleros cerca de la isla Farsi y procedieron a trasladarlos al puerto de Bushehr. Según información de medios iraníes, ambas embarcaciones formaban parte de una red que operaba en la región con el propósito de sacar combustible de manera ilegal de Irán.

El contrabando de combustible sigue siendo un gran desafío para Irán, que tiene precios de gasolina entre los más bajos del mundo, gracias a los fuertes subsidios estatales. Esta situación crea un mercado atractivo para el contrabando hacia países como Irak, Turquía y Pakistán, donde los precios son notablemente más altos. Se estima que un 20% del combustible vendido en estaciones de servicio iraníes termina contrabandeado, lo que significa que el Estado pierde miles de millones de dólares en subsidios que terminan en manos de redes ilegales.

La reciente confiscación se produce en un contexto de alta tensión entre Irán y Estados Unidos. Este viernes, ambos países se reunirán en Mascate, Omán, para discutir sobre convenciones nucleares. Las relaciones han sido tensas últimamente, especialmente tras un ataque israelí a Irán y la dura represión de protestas dentro del país. Se espera que el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, y el enviado especial estadounidense, Steve Witkoff, encabecen estas negociaciones centradas en el programa nuclear y en el levantamiento de sanciones.

Esta no es la primera vez que Irán ejecuta operaciones de este tipo. En diciembre, el país ya había incautado un petrolero en el Estrecho de Ormuz, que tenía a 16 tripulantes a bordo, así como otra embarcación que transportaba seis millones de litros de diésel. En noviembre, confiscó un petrolero llamado Talara, que llevaba productos petroquímicos desde los Emiratos Árabes hacia Singapur.

Las fuerzas iraníes realizan operativos de incautación de barcos regularmente en el Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz, un estrecho vital donde se transporta cerca del 20% del petróleo y gas natural consumidos a nivel mundial. Desde la perspectiva de Teherán, estos operativos buscan combatir el tráfico ilícito de combustible y asegurar el cumplimiento de las regulaciones marítimas.

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